Espere por favor
Maria Fernanda Moreno

Manifestaciones de la depresión

Cuando estoy “muerto en vida”

Manifestaciones de la depresión desde el enfoque de Constelaciones Familiares.

Estamos unidos y conectados a través de lazos profundos con todos los miembros de nuestro sistema familiar, estos incluyen los vivos y los muertos, los conocidos y los desconocidos. Somos uno, es decir, que todo lo que sucede en el sistema es sentido por todos. El destino personal está íntimamente ligado al destino de los miembros de la familia, generando una lealtad incondicional a los mismos, una lealtad invisible que no permite avanzar, especialmente cuando en la familia ha habido destinos trágicos debido a que el dolor sentido por el sistema es muy fuerte y algunos de sus miembros lo sienten y lo cargan. Por ejemplo, cuando en la familia ha habido un evento trágico como un asesinato, un homicidio, un suicidio, un accidente donde alguien pierde la vida, una enfermedad terminal o una muerte que generó mucho dolor, otro u otros miembros de la familia, de la misma generación o de una generación siguiente sienten a nivel inconsciente ese dolor y no se sienten merecedores de “tomar la vida” (atraer el éxito, la prosperidad, la salud, el amor, la felicidad, el goce, el placer) por lo cual comienzan a atraer destinos difíciles.

Cómo se manifiesta un destino difícil?

Todos los seres humanos somos creadores de nuestra realidad, es decir, que atraemos lo que nos sucede con el pensamiento, especialmente con el inconsciente que es el responsable de la mayor parte de nuestras creaciones. Cuando en el inconsciente existe un dolor muy grande porque alguien del sistema familiar perdió la vida, ese dolor se manifiesta en depresión, muchas veces evidente, como por ejemplo llanto, poco sentido de vida, poco valor personal, desmotivación, pérdida de gusto por las cosas, falta de concentración, falta de energía, aumento o pérdida del apetito, mareo, caída del cabello, gastritis, diarrea, calambres musculares, dolor en el cuello, embotamiento, ansiedad, dificultades interpersonales, sentimiento de soledad, ideas relacionadas con no querer vivir, incluso de quitarse la vida. Otras manifestaciones son menos evidentes y menos conscientes por la persona, como por ejemplo, quiebra, perdida de dinero, robos frecuentes, adicciones (alcohol drogas, dinero, sexo), pereza, dificultades y conflictos con la pareja, atracción de una pareja que no disfruta con lo que la persona disfruta y ésta al desear permanecer allí pierde su escencia, esquizofrenia, falta de energía para desarrollar y llevar a fin proyectos, disminución del deseo sexual, diferentes enfermedades especialmente las que llevan a la persona a la muerte o las que no le permiten hacer lo que le gusta hacer y la hace feliz.

Otra dinámica oculta al interior de los sistemas familiares es la exclusión. Cuando una mujer concibe un bebe, este ya hace parte del sistema familiar independientemente de que muera; ese lugar debe ser respetado y reconocido. Una forma de dar lugar a un bebe no nacido, por ejemplo es darle un nombre. Cuando un bebe que no nació no es reconocido por sus padres, los hijos tanto anteriores como posteriores pueden generar una identificación con el. Esto se puede manifestar de diferentes maneras como por ejemplo, enfermedades del niño en sus primeros años de vida, niños que no se relacionan socialmente, aislados, tristes, inestables académicamente, o que se accidentan con frecuencia. Cuando este niño es adulto, las manifestaciones pueden ser las nombradas anteriormente.

La liberación en los distintos casos se logra rompiendo con la lealtad a ese ser que vivió un destino difícil (por muerte trágica o exclusión), y en el caso de padres con hijos no nacidos, éstos deben darles el lugar y reconocerlos como parte de la familia, así sus hermanos no tendrán la necesidad de “seguirlos a la muerte” estando como “muertos en vida” y de sentir que no se merecen disfrutarla y ser prósperos a todo nivel.